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 EL DIARIO DEL ESCRIBA - ¿Quién ha alterado el desarrollo natural de la Humanidad

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antonioPJ
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Localización : Badajoz (ESPAÑA)

MensajeTema: EL DIARIO DEL ESCRIBA - ¿Quién ha alterado el desarrollo natural de la Humanidad   Vie Mayo 29, 2015 5:45 pm

EL DIARIO DEL ESCRIBA - ¿Quién ha alterado el desarrollo natural de la Humanidad?

Extractos del Cap. 4 – Episodio 2 “La Guerra de los Sexos” Págs. 276 a 279

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Si nadie hubiera alterado el desarrollo natural de la pareja original de la Humanidad, hoy seríamos una Humanidad Unida por el Amor y el Saber de todos sus miembros.

A la vista de tanta pobreza y tanto desorden en la Humanidad, debemos estar causando una gran preocupación a nuestro Padre Celestial y un gran sufrimiento a nuestra Madre Terrenal.

¿Qué va a pensar nuestro Padre de esta Humanidad, si nacemos a la Eternidad desunidos y enfrentados?
Porque, igual que el cuerpo del recién nacido, carece de todo sentido, si al cortar el cordón umbilical no recibe al conductor, la nueva conciencia. También esta humanidad alejada del Amor y de su propia Perfección, carecerá de todo sentido, si al nacer a la Eternidad no recibe la Conciencia Superior, la Conciencia Crística, la Conciencia de Dios.


Pero si Él decide, que la recién nacida humanidad tiene suficiente perfección, entonces cada ser humano recibirá una Conciencia Nueva. Además de su vieja conciencia y de su vieja voluntad, recibirá la Conciencia de Dios y la Voluntad de Dios. Igual que cada miembro de nuestro cuerpo, reconoce y obedece nuestra voluntad, también cada miembro de la Humanidad, reconocerá su propia voluntad y la Suprema Voluntad de Dios.

Entonces, cada ser humano despertará, tomando conciencia de su verdadero lugar y su verdadera función en la PERFECTA UNIDAD y será entonces, el día de las mayores alegrías y los mayores lamentos. Alegrías para los que estén en su sitio haciendo lo debido y penas, para los que estén fuera de su sitio y haciendo lo que no es debido.

El que esté dando, estará en su sitio, y el que esté enseñando, estará haciendo lo que es debido. Pero permaneced alerta a las señales y cuando os sintáis advertidos, abandonad toda vuestra seguridad para iros al campo, porque estaréis más seguros en los brazos de la Madre Terrenal que encerrados en vuestras torres de hormigón, aseguradas a todo riesgo, porque la furia que ha de derribarlas, no distingue entre asegurador y asegurado, sólo distingue la luz de vuestras almas, y no debéis tapar su  luz con ningún seguro.

Y aún podemos preguntarnos:
¿Quién ha alterado el desarrollo natural de la Humanidad, alejándola tanto de la Unidad que debe formar?

¿Quién ha impedido a la primera pareja humana que creciera y se multiplicara conforme a la Ley y el Orden que rigen el desarrollo de la perfección?

La culpa es de los primeros padres de la Humanidad, que no obedecieron la Ley y el Orden que recibieron, en forma de un mandato y una prohibición.
Pero... ¿Cómo culparles, sólo a ellos, siendo la pareja más inocente de toda la Humanidad?, si aún hoy, con la conciencia mil veces más despierta que la de ellos, somos incapaces de formar parejas que no discutan entre sí, quien es el más importante de los dos, para servirse uno del otro, en vez de entregarse a formar una sola unidad, como enseña la Ley que rige la unión del espermatozoide y el óvulo.

El espermatozoide y el óvulo obran conforme a la Ley, ambos no se enfrentan entre sí para discutir cuál de los dos es más fuerte y cuál es más poderoso, sino que ambos se entregan a formar una sola unidad, sin más preámbulos.

Ahora, observa el detalle, porque nada es casual en el desarrollo de la PERFECCIÓN.

En su corta vida, el espermatozoide disfruta de cierta libertad y por sí mismo se impulsa con la fuerza de su larga cola hasta alcanzar el óvulo.
Entonces es cuando el espermatozoide se entrega al óvulo, pero no se entrega por entero, pues en la unión, en la Unidad, sólo mete su cabeza. Que es como decirle al hombre, que en el nuevo hogar, sólo ha de meter su razón, dejando fuera su fuerza y con ella su posible abuso y su brutalidad.
De modo que el padre sólo puede actuar en el hogar imponiendo su razón, a base de enseñar a razonar a la Unidad y nada por la fuerza, porque sólo vale usar la paciencia.

Por otro lado, el óvulo, la semilla femenina, ella, que recibe la cabeza del espermatozoide, no se pone a discutir las órdenes que trae él, porque son las órdenes que ella debe seguir para desarrollar la Unidad en el orden debido. Por ello, ella acoge las órdenes de él, como propias, y ambos se entregan al desarrollo de la Unidad, para verla crecer en el número de sus miembros y en la diversidad de sus funciones.

Si la pareja original de la Humanidad se hubiera entregado a formar la Unidad familiar, alimentándola en su desarrollo y en el orden debido, con su Amor y su Sabiduría, hubieran visto crecer su Amor y su Saber en sus propios hijos, y la Humanidad hubiera crecido y crecido en el número de sus miembros y sus funciones serían tan diversas y complejas como son las del cuerpo humano que nace perfecto a este mundo.

La Ley y el Orden que debía seguir la pareja original no fue, por tanto, nada complejo ni difícil de entender. Era un simple mandato a cumplir y una prohibición muy clara, que aún hoy, siguen vigentes.

El Mandato, les obligaba a trabajar para satisfacer las necesidades de sus cuerpos  terrenales, a ganar el pan con el sudor de sus frentes. Y se les dio posesión de todas las semillas, para que de ellas tomaran sus frutos, sembrando y cosechando.

La Prohibición expresa y rotunda se refería a no robar el Amor ni la Sabiduría propias de la Madre Terrenal, no robar su cuerpo ni su sangre, no robar su espacio ni su tiempo.

Robar el Amor, es vivir sin sembrar, cosechando los frutos propios de la Madre Terrenal, que son el alimento y el hábitat propio de sus criaturas.
Robar el tiempo de la Madre Terrenal, es robar las criaturas que se mueven libres por ella, es robar su cuerpo y su sangre, su amor y su saber, su seguridad y su libertad. Los animales son órganos vitales para mantener en equilibrio la armonía que es la salud propia de la Madre Terrenal.

Ellos, los animales, les tomarían por Dioses, y ellos, los padres de la Humanidad, debían considerarlos como a sus hijos más pequeños, observando su desarrollo, sin  perjudicarlo, actuando sólo para equilibrar y enriquecer, para inspirar y fortalecer. Y se les dio la potestad sobre todos los animales, los pequeños obreros de Dios, para aprender a gobernar las fuerzas y los poderes de Dios, que ellos representan.

Pero sus mentes interpretaron mal la Sagrada Ley que permitiría su evolución correcta. Desobedecieron al espíritu de la Verdad, igual que el Pueblo de Israel desobedeció los mandamientos de Moisés, interpretándolos mal con sus razonamientos interesados.

Por sus propias razones, gran parte de la Humanidad, vive de espaldas a la Ley, matan, roban y mienten como la cosa más natural, adorando imágenes que hacen ellos mismos. Cuando Dios está en todo cuanto vive, en todo cuanto nos rodea y cuando todos estamos en Él. Amar a Dios es amar todo cuanto nos rodea, es amar la perfección de todas sus obras.

Vivimos rodeados de perfección, la pisamos, la respiramos, la bebemos, la comemos, nos alienta, nos ofrece cobijo, vestido y todo cuanto podamos necesitar, con sólo trabajar, sin necesidad de robar y menos aún de matar.
La Perfección de Dios está en todas sus obras, todas viven por sí mismas, también en cada ser humano, mas sólo Él, Únicamente, El Creador y no sus obras, es digno de Adoración.

Mantened pura vuestra alma, sin mancharla, sólo sois dueños del espacio que ella  habita, que es vuestro cuerpo. No debéis limitar el espacio ajeno, ni robarlo, ni mortificarlo, sino que debéis amar todos los espacios, todos los cuerpos donde las almas aprenden, y ocupar vuestro lugar entre todos ellos, como hijos del Creador, aprendiendo a recrear su Perfección.

No debéis destruir el bosque natural ni expulsar de él a sus criaturas, porque no podéis crear el bosque ni tampoco las criaturas, ni lo ha creado el Padre para que aprendamos a destruirlo. ¡Sino para que aprendamos a recrearlo! Tomando las semillas del bosque, sembrándolas en los espacios libres, para recrear el bosque, y ese sí será vuestro bosque, en vuestro bosque podéis invitar y gozar de la compañía de vuestros animales favoritos, que son del bosque natural, brindándoles vuestra protección, pero sin privarles de su libertad natural.
Y vuestro bosque podéis proyectarlo como mejor os plazca, como vuestro huerto o vuestro hogar, pero sin olvidar la Ley.

Cuidaos de los deseos impuros, ¡aunque os lo dicte vuestra propia razón, elevada sobre una educación equivocada!, no apaguéis la luz de vuestra alma, no mintáis, ni robéis, ni matéis, ni os alimentéis de la carne ni la sangre de los animales, pues aunque agrade a vuestro maleducado paladar, manchará vuestras almas. Este es el principal pecado de esta Humanidad y del que se derivan sus mayores sufrimientos, pues por desobedecer este mandato, este mandamiento, la Humanidad no cumple tampoco los demás, que son ¡las Sagradas Leyes de la Perfección!

Amad a Dios sobre todas las cosas y ved que todas las cosas son obras de Dios y todas disfrutan de su seguridad y su libertad en Él. De ellas aprenderá la Humanidad el orden de la Perfección, la Perfección que es sólo de Dios, la Perfección que cada ser humano ha de descubrir en sí mismo, para poder acercarse más a Él, estando todos, desde siempre, en Él.

La pareja original, aunque era muy inocente, recibió la instrucción necesaria para comprender su finalidad de crecer y multiplicarse, formando la Unidad del Amor y el Saber más perfectos. Entendieron el mandato y la prohibición, así como el orden que debía de seguir la familia en su desarrollo, que era el orden en que tendrían sus hijos y el orden que debían formar las nuevas parejas, pues siendo ellos, la semilla que encerraba el potencial desarrollo de toda una Humanidad, debían ordenar correctamente las parejas que formarían sus hijos. Ellos eran la semilla de la mayor perfección sobre la tierra, con  l mismo potencial de desarrollo que un espermatozoide y un óvulo.

Ellos eran el Uno y el Dos de la Humanidad y de ellos nacerían todos los números que forman la perfecta UNIDAD, el Cuerpo de la Humanidad.


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